LA CRUZ: DONDE SE CRUZAN LA VOLUNTAD DE DIOS Y LA MÍA

Leamos Isaías 53:1-12.

Cuando Jesús iba de camino a la cruz recibió la burla de los soldados romanos.

Con tremenda maldad le pusieron una corona de espinas, rotulándolo “Rey de los judíos“.

Debido a su espalda lacerada, Jesús no pudo cargar por mucho tiempo la cruz.

Una vez que llega al Gólgota o “lugar de la calavera“, le ofrecen una bebida soporífera, era vino, hiel y mirra.

Comienza la agonía, no se trataba de un dolor corporal era un tormento interior.

Comenzó a estar sumamente triste y consternado.

Sentía como si un peso de plomo lo abrumara.
Y, ¿Cuál era la causa de ello? No era desesperación o desconfianza en el Padre.

No estaba en conflicto con Él.

Sabia que el Padre le amaba, así que el estaba sumiso a la voluntad del padre en todo.

Estaba en un conflicto con los poderes de las tinieblas.

Tenia que cargar con las iniquidades que el Padre había puesto sobre Él.

Iban a caer sobre el los sufrimientos por todos nuestros pecados y enfermedades.

Tenía una visión clara de todos los sufrimientos que le esperaban.

Sabia de antemano que Judas lo iba a traicionar.

Que Pedro lo iba a negar, y los judíos a rechazar.

La muerte con todos sus terrores le daba en el rostro, y esto lo ponía triste en sobremanera.

Y encima la cruz de Cristo llevaba en si misma una maldición; “maldito todo aquel que es colgado en un madero" Gálatas 3:13.

Se sentía Jesús abrumado de tristeza.

Y estando Él en agonía, oraba mas intensamente: “si es posible, padre mió, pase de mi esta copa".

Pide Jesús que pueda evitar el sufrimiento o aunque sea, se acorte el mismo.

“Sin embargo, no se haga como yo quiero sino como tu“.

Él se sometía a la voluntad del padre.
Nosotros, por el contrario, nos inclinamos a hacer nuestra voluntad, en oposición a la de Dios.

Hizo lo que hizo, y lo hizo con gozo porque era la voluntad de Dios.

Y rogó por segunda y tercera vez al Padre, y esto es un ejemplo.

Aunque roguemos una y otra vez al Padre para que nos quite nuestra aflicción, nuestro objetivo principal debe ser que nos de la gracia para soportar.

Y ciertamente, “El que le oía siempre” no le negó la respuesta a su hijo, pues fue “fortalecido”.
          
Mateo 16:24-27.
24 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.
25 porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.
26 porque ¿Qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?
27 porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.

(Biblia en lenguaje sencillo)
24 luego Jesús les dijo a sus discípulos: "Si ustedes quieren ser mis discípulos, tienen que olvidarse de hacer su propia voluntad. Tienen que estar dispuestos a morir en una cruz y a hacer lo que yo les diga.
25 si sólo les preocupa salvar su vida, la van a perder. Pero si deciden dar su vida por mi causa, entonces se salvarán.
26 de nada sirve que una persona gane en este mundo todo lo que quiera, si al fin de cuentas pierde su vida. Y nadie puede dar nada para salvarla.
27 porque yo, el Hijo del hombre, vendré pronto con el poder de Dios y con mis ángeles, para darles su premio a los que hicieron el bien y para castigar a los que hicieron el mal.

Entonces, ¿Qué impulsa a un individuo a tomar su cruz y seguir a Jesús?

En nuestra vida hay un espacio que solo lo llena Dios.
Y nosotros necesitamos regresar a nuestra fuente que es Dios.

¿Cómo se hace esto? Por medio de Jesucristo.

La cruz esta en el punto central de la línea del tiempo de la historia.

Jesucristo es el centro de toda la escritura.

La cruz apunta hacia adelante, no hacia atrás, y allí se cruzan su voluntad y la mía.

Entender que necesitamos una comunión cercana con Él, tomar la cruz y seguirlo.

Consideremos que en la cruz se destacan 3 cosas:
- El pecado de la humanidad clavo a Jesús en la cruz:
Toda la humanidad es responsable de la crucifixión de nuestro salvador.
Los soldados romanos, las personas que estaban mirando, usted y yo somos culpables.
Fueron nuestros pecados los que ocasionaron que Él viniera a la tierra a morir voluntariamente  como sacrificio único y supremo.
Recordemos que hubo 400 años de silencio hasta que Dios mando a su Hijo Jesucristo.
400 años donde no hubo profetas en la tierra.

- El amor de Dios es abrumador:
Fue en la cruz donde Dios el Padre y su Hijo Jesucristo dieron el regalo más grande de la historia.

¡Jesús venció a la muerte! Nos dio autoridad, dominio y restauración.
¡Era imposible que la muerte retuviera a Jesús!

- El Salvador del mundo se dio voluntariamente para convertirse en la única puerta de  la humanidad al Padre:
“6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Juan 14:6

Por medio de su sacrificio en la cruz, Jesucristo removió el último obstáculo: el pecado.
El pecado es odioso y destructivo.

El pecado que había sido el causante de siglos de alejamiento entre Dios y la humanidad.

Al quebrar Jesús el yugo del pecado y su dominio en nosotros, quedamos fortalecidos contra la enfermedad.
Permitiendo así la comunión intima con el Padre.

1 Timoteo 2:5-6
5 Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre,
6 El cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.

Cristo estuvo dolorido, a fin de que nosotros estuviésemos cómodos espiritualmente.

Una vez más, entonces, ¿Qué significa abrazar la cruz, tomarla y seguirlo?
Tú entenderás los beneficios de la cruz.

Leamos romanos 6:11-15  
11 Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.
12 no reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias;
13 ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.
14 porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.  1
5 ¿Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera.

¿Consideraos muertos?
El verbo griego para destruido, significa derrotado y privado de poder.

El sacrificio de ti mismo te da victoria sobre Satanás.

El entregarse por completo a Jesucristo trae vida abundante. “Porque Él vive, también nosotros viviremos, pues Él es nuestra vida.”

Sin embargo, empieza por morirse, morir a ti mismo.

Antes de subir a este pulpito debemos morir mil muertes.

Rendirnos por completo al Espíritu Santo.

Miremos el mismo pasaje de Romanos 6:11-15 en la Biblia en lenguaje sencillo:

11 De igual manera, el pecado ya no tiene poder sobre ustedes, sino que Cristo les ha dado vida, y ahora viven para agradar a Dios.
12 Algún día sus cuerpos serán destruidos, así que no dejen que el pecado los obligue a obedecer los deseos de su cuerpo.
13 Ustedes ya han muerto al pecado, pero ahora han vuelto a vivir. Así que no dejen que el pecado los use para hacer lo malo. Más bien, entréguense a Dios, y hagan lo que a Él le agrada.
14 Así el pecado ya no tendrá poder sobre ustedes, porque ya no son esclavos de la ley. Ahora están al servicio del amor de Dios.
   
Al servicio de Dios
 15 Alguien podría decir que como ya no somos esclavos de la ley, sino que estamos al servicio del amor de Dios, podemos seguir pecando. Pero eso no es posible.

Ninguno de nosotros, con la excepción de Jesucristo, hemos vivido una vida perfecta.

Por eso, la decisión de morir a uno mismo debe ser tomada continuamente.
Y una vez que nos enterremos a nosotros mismos, pedirle a Dios que saque al nuevo hombre, a la nueva mujer, que el desea.
Debemos pedirle a diario que desarrolle la imagen del su Hijo en nosotros.

Imagínate, el Cristo que resucito a Lázaro, que sano a la distancia, que con la palabra de su poder echo fuera a los demonios, te imaginas… ¡Ese Cristo vive dentro de ti!

Seguir a Cristo significa abrazar la cruz cada día.

No podemos vivir una vida santa sin una total dependencia en Dios.
Toda fuerza satánica que existe en el universo está dedicada a mantener lejos de la cruz a todo hombre y a toda mujer.

El diablo odia la cruz. ¡Llévelo siempre a la cruz!
Dios me revelo que la cruz rompe el poder de la brujería, la hechicería, la manipulación, el control y la condenación.

Pero, a partir del segundo en que nos rendimos  a la cruz, es entonces cuando el poder de Satanás queda destruido.

El enemigo hará cualquier cosa, cualquier cosa por mantenerle a usted alejado de la cruz.

De morir a sí mismo y de sacrificar su voluntad.
Santiago 3 dice “Luchamos, peleamos, tenemos envidia pero no conseguimos lo que queremos…”
Y terminamos frustrados…

Gálatas 2:20 dice:
20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.
20 En realidad, también yo he muerto en la cruz, junto con Jesucristo. Y ya no soy yo el que vive, sino que es Jesucristo el que vive en mí. Y ahora vivo gracias a mi confianza en el hijo de Dios, porque él me amó y quiso morir para salvarme.
(Lenguaje sencillo de la Biblia).

¿Cuánto usted Muere a diario a si mismo?

¿Cuánto usted se sacrifica por Él?

¿Cuánto usted Valora su vida?

Leamos Romanos 8:31-39
31 ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?
32 El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?
33 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.
34 ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?
36 Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero.
37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
   
(Biblia en lenguaje sencillo)
Cuánto nos ama Dios
 31 Sólo nos queda decir que si Dios está de nuestra parte, nadie podrá ponerse en contra nuestra.
32 Dios no nos negó ni siquiera a su propio Hijo, sino que lo entregó por nosotros, así que también nos dará junto con él todas las cosas.
33 ¿Quién puede acusar de algo malo a los que Dios ha elegido? ¡Si Dios mismo los ha declarado inocentes!
34 ¿Puede alguien castigarlos? ¡De ninguna manera, pues Jesucristo murió por ellos! Es más, Jesucristo resucitó, y ahora está a la derecha de Dios, rogando por nosotros.
35 ¿Quién podrá separarnos del amor de Jesucristo? Nada ni nadie. Ni los problemas, ni los sufrimientos, ni las dificultades. Tampoco podrán hacerlo el hambre ni el frío, ni los peligros ni la muerte.
36 Como dice la Biblia:
    "Por ti nos enfrentamos a la muerte todo el día.
    Somos como las ovejas que se llevan al matadero".
37 En medio de todos nuestros problemas, estamos seguros de que Jesucristo, quien nos amó, nos dará la victoria total.
38 Yo estoy seguro de que nada podrá separarnos del amor de Dios: ni la vida, ni la muerte, ni los ángeles, ni los espíritus, ni lo presente, ni lo futuro,
39 ni los poderes del cielo, ni los del infierno, ni nada de lo creado por Dios. ¡Nada, absolutamente nada, podrá separarnos del amor que Dios nos ha mostrado por medio de nuestro Señor Jesucristo!

Jesucristo nos  puso en una relación correcta con Dios.

Por lo tanto, la cruz nos da gracia para vivir y gracia para levantarnos.

No podemos permanecer en un mismo estado por siempre.
La cruz es para entregarle a Dios todo nuestro ser, no solo lo que poseemos, también nuestro cuerpo, cabeza, lengua, emociones y actitudes.

La cruz nos lleva a la santidad, “Sed santos como yo soy Santo”, dice el Señor.

La maldad es contagiosa, mientras que la santidad no puede ser transferida. “Eres o no eres”.

El propósito de Dios, el propósito de esta Iglesia es Cristo  revelado a ti, y que la luz divina penetre a lo más recóndito, a lo más profundo de tu ser.

Hemos sido creados para contener a Cristo Jesús dentro de nosotros.

Dios te bendiga.
Apóstol Adriana Díaz.